BLOCKCHAIN: Revolución de hecho...y "del" Derecho.

¿Se acuerdan ustedes haber estudiado lo que significó la máquina de vapor para la revolución industrial? Pues en este breve artículo les presentaremos la máquina de vapor del S.XXI: el Blockchain, el cual está llamado a revolucionar la industria (no sólo tecnológica) tal y como la conocemos hasta el momento.

 

Es probable que conceptos como “Bitcoin”, "smart contract," “ICO”, “Token” les resulten familiares, aunque sea vagamente. Todos esos conceptos descansan sobre la misma tecnología que ha facilitado su creación, el “Blockchain” o “cadena de bloques”.

 

Para que nos entendamos, si todos estos conceptos jugaran unos contra otros un partido de futbol, el Blockchain sería el estadio en el que lo jugarían.

 

Pero ¿qué es el Blockchain y cómo puede revolucionar el Derecho?

 

Seguramente muchos de ustedes ya conocen el concepto mejor que quién escribe el artículo, por ello, simplemente nos remitiremos a lo que el creador de Netscape y CEO de uno de los más reconocidos venture capital de Sillicon Valley, Marc Andreessen, dijo sobre esta tecnología:

Una cadena de bloques es esencialmente solo un registro, un libro mayor de acontecimientos digitales que está “distribuido” o es compartido entre muchas partes diferentes.

 

Solo puede ser actualizado a partir del consenso de la mayoría de participantes del sistema y, una vez introducida, la información nunca puede ser borrada.

 

La cadena de bloques de Bitcoin contiene un registro certero y verificable de todas las transacciones que se han hecho en su historia.

 

Seguramente otros muchos de ustedes que no están familiarizados con el concepto se preguntarán ¿de qué narices está hablando este señor de Sillicon Valley?

 

De seguridad. Marc habla de seguridad. Habla de aquello que ha preocupado a los juristas desde la época romana. La seguridad jurídica.

 

Vamos a poner un ejemplo práctico de la seguridad que puede conseguirse con Blockchain, imagínense que están ustedes tranquilamente una noche de verano en la plaza de su pueblo, tomándose una bebida y charlando animadamente, como el resto de la gente que se encuentra en el mismo lugar, de repente, un OVNI decide aterrizar en medio de la plaza y llevarse todas las bebidas espirituosas de todos los consumidores de la plaza. En ese mismo momento, aparecen unos señores que aíslan a cada uno de los individuos de la plaza (a los que vamos a llamar nodos) y les colocan un detector que registra exactamente qué es lo que han visto.

 

Todos los nodos cuentan la misma historia, con idénticos detalles.

 

¿Dudaría usted de que un OVNI ha bajado a la Tierra para llevarse las bebidas espirituosas?

 

Seguramente estaría enfadado porque le han robado el gin-tonic, pero no dudaría de que ha sido un OVNI quién lo ha hecho.

 

Eso es Blockchain, una base de datos, un libro de contabilidad, un registro inmutable y permanente que sólo permite escritura, del que todos los que participan en la red guardan una copia. La clave de esta tecnología es el consenso, si todos tenemos la misma información, esa información es verdad y no hay duda de ello. Lo que se plasma en el Blockchain no puede desaparecer jamás.

Y eso es seguridad.

 

Quizás a muchos les puede parecer atrevido hablar de seguridad cuando nos referimos a asuntos de la “red”, sobre todo si estamos al día de las últimas noticias sobre los grandes robos de información confidencial o las transacciones que se realizan con los datos personales que les hemos confiado a terceros (Whatsapp, Facebook..). ¿Es posible recibir un ataque en Blockchain y falsear los datos que se envían en cada uno de esos “bloques”?

 

Pues para contestar esta cuestión, seguiremos con el ejemplo del OVNI. Para poder falsear esa entrada en la cadena de bloques, sería necesario que más de la mitad de esos nodos a los que hemos aislado inmediatamente y nos han contado la misma historia, con idénticos detalles, nos contaran la misma historia falsa, con idénticos detalles falsos, sin haberlo podido consensuar previamente entre todos ellos.

 

Difícil ¿no?

 

Pero este es un debate técnico que escapa totalmente del conocimiento de quién escribe este artículo, por ello, vamos a analiza brevemente cómo puede influir, cambiar o revolucionar dicha tecnología el sector jurídico.

 

No se si a ustedes también les ha pasado, pero cuando a mí me hablaron de Blockchain y de bases de datos, libros, registros, anotaciones, veracidad…me vino rápidamente a la cabeza el registro de la propiedad o el mercantil, porque es eso precisamente el trabajo de los registradores, velar por la seguridad, la veracidad, la legalidad de lo que en su registro está anotado. Pero muchas veces, a la práctica, hemos podido comprobar que por distintas razones (básicamente por el denominado “factor humano”) que lo anotado por el registro no siempre coincide con la realidad y eso, muchas veces, no casa demasiado con la seguridad jurídica que se persigue con la inscripción en el registro.

 

Blockchain permitirá registrar transacciones de imposible manipulación, alteración o falsificación, aportando fehaciencia y no permitiendo, por ejemplo, dobles ventas de inmuebles.

De hecho, Reino Unido, Suecia o Japón ya están implementando esta tecnología para optimizar los actuales procedimientos registrales, ¿por qué no también España a través de una cadena de bloques en la que sólo pudiera acceder Registradores?

 

No hace muchas líneas atrás ha salido a la palestra el término “fehaciencia”, aquél concepto tan íntimamente ligado a los señores Notarios, de entrada no parece que a corto plazo el Blockchain vaya a sustituir su figura, al menos del notario latino-germánico, pues a diferencia del anglosajón, su función no es meramente registral sino que aporta un valor añadido, un juicio de valor (de legalidad, de capacidad) que la tecnología Blockchain, por ahora, no contempla. Pero como ya han avanzado desde el Notariado, sumándole a Blockchain la inteligencia artificial y la computación cuántica, en un siguiente paso…¿quién sabe?.

 

Y si trasladamos esa fehaciencia y trazabilidad inmutable a la propiedad intelectual..¡tachán! tenemos un registro de patentes y marcas que provee de protección suficiente nuestras creaciones.

Y por último, pero no menos importante, acabaremos este artículo con un concepto que a los juristas nos trae de cabeza, esto es, smart contract o, lo que traducido sería un contrato inteligente.

 

Es posible que al pensar en “contratos inteligentes” algunos de ustedes piensen que nos hemos trasladado a un futuro en el que los contratos se redactan, se cumplen y se interpretan ellos solos.

 

Pues…si pero no.

 

Un smart contract es un es un código o protocolo informático que facilita verificar y hacer cumplir un contrato de manera automática. Puede ser creado por personas físicas, jurídicas y máquinas u otros programas que funcionan de manera autónoma; tiene validez, sin depender de terceros, debido a su naturaleza descentralizada, inmutable y transparente al existir sobre la tecnología Blockchain, es decir, se “autoejecutan” y se cumplen ellos solitos, de manera autónoma y automática, sin intermediarios ni mediadores.

 

¿Significa eso que la figura del abogado especializado en la redacción de contratos desaparecerá?, ¿o la del juez? Rotundamente no.

 

La figura del abogado no se limita a la redacción del contrato, el valor añadido se da antes de su redacción y después de la misma. Podemos imaginar un contrato inteligente autoejecutándose, por ejemplo, y como ya se ha hecho, en una compraventa de mercancías mediante transporte marítimo en la que, una vez el GPS del buque reporta que dicho cargamento ha llegado a destino, se realizaría automáticamente el desembolso de los fondos para pagar dicho cargamento, el smart contract se ha autoejecutado sin problemas.. ¿pero qué pasa si el cargamento no es el acordado?, ¿o si ha sufrido daños?, ¿o si una parte se ha perdido en el océano?.

 

En palabras de David F. Friedman, uno de los beneficios que más podría aportar una tecnología descentralizada como los smart contracts es la posibilidad de ejecutar las obligaciones adquiridas por las partes en un acuerdo contractual sin la necesidad de recurrir por vía jurisdiccional, a que un juez obligue al deudor moroso al cumplimiento de lo contratado, permitiendo una administración de justicia más efectiva, especialmente en relación con la velocidad de la ejecutabilidad inmediata del contrato incumplido.

 

Pero, en ningún caso, facilitar esta labor de descarga de la vía jurisdiccional puede suponer una sustitución de la misma pues, como es bien sabido, alrededor de un contrato y su cumplimiento orbitan muchos otros condicionantes que hacen necesaria su interpretación y juicio por parte de terceros. Interpretación y juicio que, al menos por ahora, sólo puede llevarse a cabo mediante la intervención humana.

 

Eso sí, olvídense se escribir en palabras y vayan aprendiendo a escribir en códigos.  

 

En definitiva, esta revolución del Derecho que estamos experimentando y que ha venido para quedarse, ¿es buena y nos ayuda o nos sustituye?.

 

Pues para contestar a esa cuestión, nos limitaremos a remitirnos a lo que en su día dijo Christian Lous Lange y simplemente acabaremos este artículo diciendo lo siguiente para que ustedes reflexionen sobre ello:

 

 “La tecnología es un siervo útil, pero un amo peligroso”.

 

                                           

                                                                             #tailoredlawyers

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

Entradas destacadas

SOY COMPLIANCE Y HE VENIDO PARA QUEDARME

November 14, 2017

1/1
Please reload

Entradas recientes
Please reload

Archivo
Please reload

Buscar por tags
Síguenos
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • Google+ Basic Square

 |

 |

  • Facebook - White Circle
  • Twitter - White Circle
  • LinkedIn - White Circle
  • Google+ - White Circle
  • YouTube - White Circle

© 2020 Atelier Jurídic